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Viernes, 3 de marzo de 2017 | Leída 272 veces
OPINIÓN

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Para que todo cambie

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[Img #14573]CARLOS DE PABLO TORRECILLA.

Secretario Comarcal UGT Baix Llobregat.

 

Agustina es una mujer de 82 años. Su marido Nicolás, que falleció hace dos años a la edad de 84, fue trabajador de la construcción en activo 41 años hasta su jubilación. Ella trabajó para su familia desde los 14, primero en casa de sus padres y a partir de los 20 en la de su propia familia, la que creó con Nicolás.


Fue siempre trabajadora de su hogar. Se levantaba a las cinco de la mañana (bueno, los domingos a las siete) y cuidaba de todos (de su marido, de sus tres hijos y de su hija, de sus padres y suegros hasta que fallecieron, de sus nietas...). Trabajó en la empresa multiservicios de toda la vida, hizo de camarera, cocinera, planchadora, modista, peluquera, limpiadora, educadora infantil, enfermera, transportista, psicóloga, maestra, y tantos otros oficios que englobaba su “contrato”.

 

Siempre despierta, sin descansos semanales, sin descanso entre jornadas laborales... Nunca disfrutó del permiso de maternidad, ni redujo su jornada por guarda legal o cuidado de ascendientes dependientes, nunca estuvo “desempleada” y nunca cobró una prestación. Ya cobraba Nicolás en la obra.


Cuando Nicolás se jubiló su pensión era de 1.675 euros. La de los dos. El falleció antes, y si lo hubiese hecho ella, él hubiera conservado la totalidad de la pensión. Pero como enviudó ella, la penalizamos y cobra la mitad que un viudo, el 52%. Con esa pensión sobrevivirá y ayudará a sostener las familias de dos de sus hijos parados de larga duración, mayores de 55 años que no cobran ninguna prestación.


Esta semana nos escandalizábamos cuando un eurodiputado polaco defendía que las mujeres cobraran menos que los hombres por el mismo trabajo "al ser menos inteligentes y más débiles”, decía. Maldito fascista. Pero en realidad, eso no es lo peor. Lo dramático es que después de 40 años de democracia y de libertad, la violencia machista no cesa y siguen muriendo mujeres asesinadas por sus parejas igual que siempre; que la brecha salarial en una empresa privada está en este momento por encima del 29% y en el sector público en más del 15%; que a pesar de prepararse mejor y estudiar más nunca llegan a ocupar responsabilidades que ocupan hombres peor preparados, y que se las sigue acosando en el trabajo con indignante impunidad, despidiendólas por quedarse embarazadas o por ejercer derechos como personas.

 

Siguen habiendo millones de Agustinas en este país. Nada cambia y lo dramático es que depende de nosotros. El día 8 de marzo es un día de reivindicación y de lucha.

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