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Jueves, 9 de marzo de 2017 | Leída 145 veces
OPINIÓN

Sensibilidad

[Img #14657]JUAN PABLO BEAS.

Periodista.

 

Me imagino a los que, en una fría mesa de un sitio cualquiera de la España más rancia, se pusieron a pensar en una campaña para atacar la libertad de muchas personas.

También pienso en los que idearon las palabras que iban a herir la sensibilidad de un país entero; en los que imprimieron los vinilos que forraron el autobús; en el conductor, despreocupado, que paseó ese monumento a la intolerancia por las calles y plazas.

 

Veo a los que defienden ese autocar como signo de libertad de expresión; los mismos que no pensaron, o no les importó que es peor, el daño que estaban haciendo a muchos ciudadanos y ciudadanas.

 

Yo sí pienso en ese niño que nació en un cuerpo en el que no se siente reflejado; que ha tenido que luchar tanto siendo tan joven; que ha sufrido la soledad y la indefensión, que ha tenido que entender lo que siente y afrontar la vida como una batalla para encontrarse a sí mismo.

 

Pienso y me espeluzna que su pequeña sensibilidad, labrada a base de esperanza y sueños de igualdad, tenga que presenciar el execrable espectáculo que han provocado los que sólo piensan en sus pensamientos y obvian que el mundo es otro. El mundo de hoy es que nos señala que debemos ser lo que sentimos y pensamos, que no hay barreras que el amor y la solidaridad no rompan.

 

Me da rabia pensar el dolor que ese autobús ha causado en esas pequeñas sensibilidades, que hayan visto juzgada su intimidad y su identidad sin más razón que la difamación y la reivindicación de un mundo que, sí señores, se ha acabado.

 

Su mundo ya no existe. No puede existir. Lo único que tiene verdad es ese niño o esa niña que es libre de desarrollar su vida siendo fiel a lo que siente que es.

 

Y sí, chicos y chicas, hay mucha gente que os va a apoyar siempre. Seguid luchando y avanzando en vuestra identidad, la que elijáis, la que sintáis. Seguid siendo lo que vuestra sensibilidad os dicte.

 

Perdón por el espectáculo que habéis visto. Siento vergüenza. Pero que no os afecte. ¡Adelante!

 

 

 

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