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Miércoles, 12 de abril de 2017 | Leída 90 veces
OPINIÓN

El motorcito del Baix

[Img #15091]ÁNGEL T. GARCÍA.

Periodista.

 

Mucho se está diciendo y escribiendo estos días sobre Carme Chacón. Casi todo son elogios y parabienes ante la importancia de la persona fallecida, aunque puedan llegar a destacar estupideces provenientes de entornos radicales. (Esos que, con su apoyo, hacen que el gobierno catalán sobreviva, por cierto).



Coincido con los que guardarán un buen recuerdo de Carme Chacón. La conocí cuando era una joven concejal en Esplugues. Yo era un periodista de la comarca con ganas. Trabajamos bien. Era sólida y convincente. Luego su carrera política se disparó y todos vimos como, con ella, el Baix Llobregat estaba más que bien representada en los altos foros políticos de España.
 


Se pueden explicar miles de historias, anécdotas o valoraciones sobre ella. Casi demasiadas para una vida de 46 años. Yo recuerdo con simpatía cuando, siendo ya ministra, en un programa radiofónico le propusieron un diálogo con Isidoro Álvarez, el magnate presidente de El Corte Inglés. Se trataba de recordar sus inicios laborales, cuando trabajó en esos grandes almacenes para pagarse la carrera. Ella recordó con cariño aquellos tiempos, pero aprovechó la oportunidad para reivindicar un mejor trato laboral para los trabajadores.



La sencillez con que se identificaba se la había ganado a pulso. Era espluguense, de Olula y de Alcubierre. Sí, se puede ser de todos esos sitios si no se es nacionalista. Es la ventaja: no te reduces. Y era sensible con las necesidades de los que menos tienen, pero desde una perspectiva constructiva: luchando por y para la igualdad de oportunidades. El título de este artículo proviene de una de las citas que recogieron los medios tras su muerte, la de Nelson J. Mezerhane, editor del Diario Las Américas, personaje importante en su periplo de profesora en Miami, quien dijo que Carme Chacón "parecía un motorcito, todo el tiempo generando ideas, buscando soluciones".
 


Es un buen resumen. Pero su motorcito se paró. La salud pudo con sus ganas de vivir pisando fuerte, sacrificando su vida privada, como hacen tantos políticos, para luego ser blanco de las iras de la gente. Chacón entendió mejor que nadie que merecía la pena jugársela por el servicio público, por la política. ¿Profesión? ¿destino? ¿arte? Gobernar es todo ello y la inmensa mayoría de quien lo ejerce lo hace de buena fe, muchas veces renunciado trabajos mejores. Carme fue una política de raza, sólida y convincente. A mí me lo demostró con 25 años en el Baix. A Catalunya y a España, el resto de su carrera.

 

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