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MARÍA JOSÉ ESPINOSA
Viernes, 23 de junio de 2017 | Leída 59 veces
COMARCA

El enemigo de nuestros bosques

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El Baix Llobregat se prepara para prevenir posibles incendios forestales • Desde el cuerpo de bomberos denuncian la falta de efectivos profesionales y de recursos técnicos

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Si el verano ya es, por naturaleza, época propicia para los incendios forestales, el de este año se antoja especialmente peligroso a la vista de las altas temperaturas que ha marcado el mercurio de los termómetros durante los meses de mayo y junio, de las escasas lluvias y de la baja humedad.


Los bosques del Baix Llo­bregat, con abundante vegetación, están muy secos y una sola chispa puede bastar para provocar una tragedia. “El riesgo de incendios es muy alto en prácticamente todos los municipios de la comarca”, asegura a EL FAR.CAT el jefe del Parque de Bomberos de Sant Feliu, Óscar López. “A las condiciones meteorológicas -continúa- hemos de sumar el problema añadido del gran número de urbanizaciones que tiene la comarca”, y que hacen de interfase con el bosque. “Muchos ayuntamientos sí que se implican y crean las franjas perimetrales necesarias, pero muchos propietarios no lo hacen”, lamenta López.


Ante este escenario de complejidad, los parques de bomberos de Cor­nellà, Gavà, Martorell, El Prat, Sant Boi, Sant Feliu y L’Hospitalet se han reforzado con una treintena de auxiliares de oficio forestal que hasta mediados de septiembre engrosarán las plantillas habituales, formadas por unos 55 profesionales en toda la región.


Todos ellos recibirán la ayuda inestimable de la decena de Agru­paciones de De­fensa Fo­restal (ADF) que hay en el Baix Llobregat. Estas asociaciones, formadas por propietarios forestales y los ayuntamientos de su ámbito territorial, llevan años lu­chando contra los incendios y trabajando en la prevención.


En la comarca existen once ADF. La que cubre una mayor superficie (más de 10.000 metros cuadrados) es la de Puig Vi­cenç, que desde 1987 coordina a las ADF de los diferentes municipios que engloba: Be­gues, Collbató, Sant Boi, Santa Coloma de Cer­velló, Sant Vicenç dels Horts, To­rre­lles, Vallirana y La Palma.


Las otras diez agrupaciones que hay en el territorio son: Massís de l’Ordal (Cor­bera, Sant Andreu de la Bar­ca, Cas­tellví de Rosanes y Gelida); Olesa-Es­parreguera; El Roure (Sant Esteve Ses­rovires, Abre­ra y Ulas­trell); Gavà; Sant Ra­mon (Vilade­cans y Sant Cli­ment); Puig­ma­drona-Olorda (Molins de Rei y El Papiol); Coll­bató; Sant Feliu, Castell­defels y Pallejà.


El último gran fuego declarado en el territorio se produjo en julio de 2013, cuando ardieron más de 110 hectáreas en Vallirana. Pero los episodios más negros fueron los acontecidos en 1982 y 1994, con unas 4.000 hectá­reas calcinadas, a causa sobre todo de los grandes incendios declarados en La Morella (Macizo del Garraf) y de Montserrat, respectivamente. Aunque también cabe recordar el que tuvo lugar en julio de 2005 en los términos municipales de Vila­decans y Sant Boi, que se saldó con 60 hectáreas de masa forestal quemadas. Este año, desde enero a mayo se han registrado nueve incendios en el Baix Llobregat, que han calcinado cerca de 2,5 hectáreas. No obstante, hay que estar alerta porque cerca de la mitad de los que se producen en Ca­t­a­lunya se inician en los meses de julio y agosto. En 2016, el Baix Llo­breg­at perdió un total de 17 hectáreas forestales a causa de 35 fuegos.


“Los incendios son inherentes al clima mediterráneo, un riesgo que es creciente con la dinámica actual y futura del cambio climático global”, manifestaba la consellera Meritxell Serret, durante la presentación de la campaña forestal de este año. “Por este motivo, hay que reforzar de manera clara la gestión forestal y la prevención de los grandes incendios que tienen efectos devastadores”, añadía.


El presupuesto destinado este 2017 a la prevención de incendios en Catalunya es de más de 15 millones de euros, de los cuales 10,5 millones de euros corresponden a actuaciones de prevención a través de inversión directa del de­partamento de Agricultura, G­a­na­­dería, Pesca y Alimen­ta­ción de la Generalitat, o a través de líneas de ayuda para actuaciones de prevención. El resto se destina a gastos de personal y a los operativos de las campañas, como la contratación de medios aéreos, campañas informativas o mantenimientos de las ADF.


Desde el Govern también aseguran que ésta será la primera campaña forestal con la incorporación de nuevos bomberos de la Generalitat, tras seis años sin renovar estos profesionales especializados. Sin embargo, el jefe del Parque de Bomberos de Sant Feliu matiza que, si bien es cierto que se prevé la incorporación de 153 bomberos nuevos para toda Catalunya, “éstos no estarán operativos hasta finales de año porque ahora están en período de prácticas”.

 

López critica la falta de efectivos profesionales y lamenta que no se vayan cubriendo las bajas por jubilación que se van produciendo. “Llevamos años sin el personal adecuado y estamos bajo mínimos”, asegura. “Ni si­quiera con las nuevas incorporaciones, cubriremos la plantilla necesaria”, denuncia. Además, también reprueba la falta de recursos técnicos que se están destinando. “Cada región, para la campaña de verano, solicitamos un total de tres furgonetas, porque no olvidemos que los bomberos nos trasladamos a sofocar incendios de otras zonas si es necesario”, explica. “A día de hoy no tenemos ninguna de estas furgonetas, y si nos llega alguna, sólo será una”, apunta. Además, continúa, “antes teníamos un helicóptero para la región metropolitana sur y ahora lo tenemos que compartir también con la de la zona norte”. Por este motivo, López asevera que las condiciones en las que tienen que trabajar los profesionales “no son óptimas”.

 

 

Plan de Vigilancia de la Diputación de Barcelona

 

 

Por su parte, la Di­pu­tación de Barcelona, en colaboración con los ayuntamientos y ADF, también ha puesto en marcha el Plan de Infor­mación y Vigilancia con­tra incendios forestales, que finalizará el 1 de septiembre.


El Baix Llobregat contará con un equipo de 22 personas contratadas (entre ingenieros, operadores, auxiliares e informadores) para este dispositivo, que atenderán 8 rutas móviles y un punto de vigilancia fijo situado en la Des­feta, en Gavà, dentro del Par­que Natural del Garraf. Mientras, el centro de control se ubica en la Región de Emer­gencias Me­tropo­litana Sur de Bom­beros, en Sant Boi.


Este plan tiene como objetivos reducir el número de in­cendios me­diante la sensibilización a la población y la de­tección de puntos de riesgo que pueden ser causa de un incendio fo­restal con informadores que recorren diferentes ru­tas, así como por vigilantes situados en puntos fijos de observación.


La Diputación también lleva a cabo otro tipo de medidas de prevención a lo largo del año, con programas como los de la limpieza de franjas perimetrales de vegetación en núcleos de población y urbanizaciones.

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