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Jueves, 13 de julio de 2017 | Leída 38 veces
OPINIÓ

Me voy a plantar, pero solo por un tiempo

Guardar en Mis Noticias.

[Img #16131]MANUEL DOBAÑO.

Periodista.

 

En cuanto mi estado de salud me lo permitió, me volvía a subir a mi flamante bicicleta nueva para intentar ponerme físicamente en forma. Sin pensármelo dos veces, accionaba mentalmente mi virtual GPS y, primero, me daba un garbeo, a modo de precalentamiento, por el habitual circuito urbano de la ciudad en la que vivo. Después me dirigía hasta la tranquila y amplia zona aeroportuaria de la T-2 que pasa por delante del hangar de Iberia. Y, luego, me enfilaba en dirección al polígono Mas Blau II, a través del llamado Paseo de las Palmeras, en cuyo trayecto comprobé que, en su mayoría, habían sido sustituidas por otro tipo de arbolado, previsiblemente, porque se fueron secando poco a poco. Y muy cerca de allí, pude contemplar la inmensa nave de Amazon, que ya está casi lista para su inminente apertura.


Ya de regreso a casa, y tras la satisfacción de haber podido completar los 30 kilómetros de costumbre, me sobrevenía la metáfora del ‘Paseo de las Palmeras Muertas’, que me insinuaba dejar de lado mis habituales colaboraciones periodísticas para dedicarme de lleno a germinar otros proyectos pendientes. O sea, que me voy a plantar, solo por un tiempo, para plantar otros ‘árboles’, sencillamente, porque tengo que acabar de rematar de una puñetera vez mi tercer libro El Opinador (entre el hoy y el ayer de la noticia). El cuarto libro, en el que también estoy enfrascado, se titula provisionalmente Mi amigo, El Cínico, personaje que es un compendio, en parte, de mi alter ego, y de la suma de algunos de mis amigos y vecinos más cercanos.   

 
De mis frecuentes correrías ciclistas por los aledaños del aeropuerto de Barcelona-El Prat, añoro los tiempos en los que solía ‘cazar’ allí una buena parte de las noticias que durante 33 años pasé a la Agencia Efe y a otros medios de información. Días pasados, El Far se refería a las previsiones de futuro de la principal puerta de entrada y salida de Catalunya, una infraestructura que registra un movimiento de pasajeros cercano a los 50 millones anuales. Para paliar tan desaforado crecimiento, se propone que los aeropuertos de Girona y Reus actúen como cuarta pista de El Prat. A propósito de esta cuestión, recuerdo la vez que le pregunté a la entonces ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, sobre la posibilidad de construir en el futuro una cuarta pista sobre el mar, y ésta me respondió, lisa y llanamente, que ella ya no sería ministra cuando se planteara esa necesidad. ¡Ante partía que doblá!, tal como  en su día largó por su boquita la ‘Maleni’.

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