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Jueves, 7 de septiembre de 2017 | Leída 33 veces
OPINIÓN

Colores

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[Img #16461]JUAN PABLO BEAS.

Periodista.

 

Querer una ciudad, un pueblo, es quererse a uno mismo y a los demás. Quizá es el ejercicio de generosidad individual hacia lo colectivo más emblemático. Sentir la alegría y el compromiso con una comunidad, con un barrio o con una ciudad es una forma de convivir, de sentirse integrado en una generalidad que alimenta un deseo compartido de prosperidad y progreso.

 

Donde vivimos es el espacio de nuestro desarrollo personal y profesional, el lugar de encuentro, el espacio en el que anclamos nuestros deseos y sueños para que desde ahí, desde ese estandarte, se hagan realidad.

 

Decidir dónde vivimos es, todos lo hemos vivido, una de las decisiones más importantes de nuestra existencia. A esa trascendente medida, las administraciones locales deben responder con un alto sentido de la responsabilidad y dedicación para con sus ciudadanas y ciudadanos.

 

Los gobiernos locales se han erigido, en las últimas décadas, como la base del desarrollo de nuestra sociedad, siendo un magnífico ejemplo de atención y calidad los de nuestra propia comarca. Los Ayuntamientos han sido los que han sostenido a la gente en los momentos más delicados de esta crisis que nos ha atenazado durante tanto tiempo.

 

La capacidad de resituarse de los gobiernos locales es asombrosa, adecuándose a las nuevas características de la población para buscar soluciones y mejoras colectivas.

 

Ahora toca dar un paso más. Nuestra sociedad actual viene definida por la consolidación de una amalgama de colores que configuran nuestras ciudades con nuevos retos, necesidades y escenarios.

 

Esos colores son los que deben cuidar los gobiernos locales, fomentando, con políticas integradoras y modernizantes, que cada matiz de nuestro cuerpo comunitario adquiera la tonalidad que su propia libertad le dicte.

 

El gobierno de una ciudad, ahora mismo más que nunca, está al servicio de preservar y cuidar esos colores. Y eso significa adentrarnos y sentirnos en las libertades propias de este nuevo siglo.

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