Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
MARÍA JOSÉ ESPINOSA
Viernes, 20 de octubre de 2017 | Leída 85 veces
COMARCA

“Queremos llevar la cultura directamente a la calle y acercarla a la ciudadanía”

Guardar en Mis Noticias.

EL FAR entrevista a Esteban Marín, presidente de Contorno Urbano, la primera fundación de arte urbano de España

[Img #16937]

 

 

Contorno Urbano, nacida en L’Hospitalet, se ha convertido este verano en la primera fundación española dedicada exclusivamente al arte urbano y el grafiti. Su presidente, Esteban Marín, reflexiona en esta entrevista sobre el papel que desempeñan actualmente estos movimientos en las ciudades.

 

-¿Cuál es el objetivo de Contorno Urbano?
- Nuestros objetivos son el estudio, la conservación y la promoción de la creatividad urbana. Esto in­cluye desde el grafiti al arte urbano o a intervenciones transversales de micro-urbanismo y cualquier uso de la creatividad para mejorar nuestras ciudades y las vidas de los que vivimos en ellas.

 

-¿Sienten más responsabilidad ahora que han pasado de ser una entidad a convertirse en la primera fun­dación de arte urbano de España?
- Siem­pre hemos actuado con una responsabilidad y una ética muy estricta. En este caso nos lo tomamos no sólo como una responsabilidad sino co­mo un deber def­ender las buenas prácticas dentro de un sector donde no están aún estipuladas y que sufre una falta de profesionalización im­portante. Asumi­mos nuestra parte de responsabilidad para hacer que este movimiento transite hacia modelos sostenibles y éticos con los profesionales que trabajamos en él.

 

-¿Qué papel ha de desempeñar el arte urbano contemporáneo en las ciudades?
-Hemos de entender que el arte urbano y otras formas de creatividad urbana llevan mu­chos años en nuestras ciudades con un papel más o me­nos relevante. Actual­men­­te tiene dos papeles muy importantes que jugar. El primero de ellos es continuar siendo una forma de expresión libre, ágil y cercana al ciudadano huyendo en la medida de lo posible del dirigismo político. El segundo es el de ejercer de catalizador para entender las ciudades de una manera más abierta y poder actuar sobre ellas con intervenciones creativas don­de sea necesario. Estas intervenciones no tienen que ser necesariamente pictóricas y podemos hablar también de arquitectura efímera, micro-urbanismo o escultura.

 

-¿Cómo puede la creatividad urbana mejorar las ciudades y, por ende, la calidad de vida de las personas?
-En primer lugar hemos de entender que un espacio público de calidad es calidad de vi­da. Un espacio público de calidad pasa por todo un abanico de factores que van desde la accesibilidad al grado de contaminación (de cualquier ti­po), entre otros.


Para nosotros uno de esos factores es el papel de la cultura en el espacio público. In­cluyendo la creatividad en la ecuación que mide la calidad de vida de los ciudadanos po­demos entenderla como parte de los procesos que hay que realizar para obtener un espacio público de calidad.


Podemos y debemos empezar a usar la creatividad para incidir directamente sobre las patologías que presenta la ciudad actual. Esas patologías son responsables directas de la bue­na o mala calidad de ese espacio y aquí el arte puede aportar soluciones nuevas que no han sido aplicadas anteriormente. Algunos ejemplos de es­tas patologías podrían ser un es­pacio degradado por un man­­tenimiento insuficiente o un uso indebido, así como es­pacios infrautilizados o que simplemente no cumplen la función que deberían. Hay que darle la vuelta y ver estas patologías como oportunidades de actuación. Al fin y al cabo son las características del espacio y sus carencias las que provocan la necesidad de intervenir sobre ellos, no al revés.


Otro factor clave en el éxito del proceso de mejora es la integración de la intervención. La intervención ha de ser realizada teniendo en cuenta no sólo las patologías detectadas sino los usuarios del espacio y los agentes que intervienen sobre él. Entender que cualquier acción en el espacio público tiene consecuencias y ramificaciones y hacer partícipes a los colectivos locales del proceso es clave a la hora de plantear cualquier actuación.
 
-¿Qué poder transformador tiene sobre el espacio público este tipo de intervenciones?
-La ventaja de este tipo de actuaciones es que por un lado tiene una huella económica muy baja, y por otro lado un grado de participación muy alto. Esto conlleva que cualquier intervención bien integrada y consensuada se realice conjuntamente con los usuarios finales del espacio.


El hecho de ser parte activa en la transformación positiva de la ciudad hace que no sólo se elimine o reduzca el problema que inició el proceso, sino que el empoderamiento del ciudadano con ese cambio de modelo sea crucial. Dotar al ciudadano de un espacio público de calidad y de las herramientas para que participe en ese proceso hacen más sostenible y coherente este modelo. El poder transformador no está solamente en el resultado, sino en la participación en esta intervención y es transferido directamente a las manos de aquellos colectivos que participan en el proceso. Por lo tanto, tenemos dos trans­formaciones: la física so­bre el espacio público y la que hace que mejorar este esp­acio pase por las manos de todos.

 

- Ustedes hablan de democratizar el arte. ¿Cómo se consigue?
-Entendiendo que la ciudadanía ha dejado de consumir arte y cultura del mismo modo que antes. Estamos siendo testigos de un cambio de modelo en industrias tan establecidas como la prensa, el cine o la te­levisión. Este cambio va a llegar también a otras industrias culturales y a la manera a la que accedemos a la cultura y cómo la consumimos.


En un momento en el que este consumo se está transformando y la asistencia a ga­lerías o museos está decayendo, he­mos de aprender a captar nuevos públicos para la cultura de un modo distinto. Uno de ellos es sacarla a la calle y acercarla a la ciudadanía para complementar la oferta actual.


Otro factor diferencial que tiene el arte urbano contemporáneo es que no está tan in­te­lectualizado como el arte contemporáneo que podemos ver en la mayoría de centros y es más accesible para un pú­blico que ya de por sí le cuesta entrar en ese tipo de espacios.

 

- ¿Cuentan con la complicidad de los ayuntamientos o las administraciones siguen siendo reticentes a estos mo­vimientos contemporáneos?
-Todavía hoy, más de 40 años desde los inicios del grafiti o con el recorrido histórico que tiene el muralismo contemporáneo, seguimos en niveles muy bajos de aceptación política plena. El principal escollo a esta problemática no es otro que el que han tenido muchos otros sectores culturales o sociales con las ad­ministraciones: dirigismo y falta de conocimiento.


El apoyo no pasa solamente con la permisividad ante estas intervenciones, o incluso con la promoción de las mis­mas; pasa por crear unas condiciones donde se pueda desarrollar de manera sostenible y con cierta li­bertad. Y eso es lo que no está ocurriendo.


Hemos pasado en muchas ciudades de una tolerancia ce­ro a utilizar toda esta creatividad como herramienta sin nin­gún tipo de modelo, o de guía de buenas prácticas. Sim­plemente porque es barato y a la gente le gusta. Muchas de estas intervenciones son posibles solamente gracias a la pre­carización del sector y al dirigismo político.


 - Uno de sus proyectos más conocidos es el 12 + 1. ¿En qué consiste?
- Es un proyecto de acercamiento del arte urbano contemporáneo a la ciudad. Du­rante 12 meses sobre el mismo espacio intervienen 12 artistas diferentes, uno al mes. Este espacio se transforma en una especie de galería urbana o muestra de la riqueza y variedad de este movimiento. Al finalizar los 30 días cada obra desaparece para dar paso a una de un nuevo artista. Esto nos sirve, por un lado, de modo de reflexión sobre la destrucción de la cultura, creando obras con una temporalidad marcada y para realizar propuestas más atrevidas que quizás no se integrarían con el entorno si fuesen permanentes. Por otro lado, el proyecto siempre se realiza sobre un es­pacio con una amplia afluencia de personas, lo que nos permite llegar a un público muy amplio.


Al finalizar las 12 intervenciones realizamos una ex­posición colectiva en un centro de arte donde mostramos al mismo tiempo todo lo que ha sucedido en esa pared du­rante un año, así como la producción de estudio de los 12 artistas. De este modo vemos también otras facetas de los par­ticipantes y tenemos una imagen más amplia de producción, poniendo en valor al artista urbano contemporáneo capaz de trabajar en el espacio público y de producir esculturas, ilustraciones o cuadros.

 

- El trabajo que realizan se centra en las ciudades de L’Hospitalet y Sant Feliu. ¿Piensan expandirse a otros puntos del territorio?
- Es cierto que principalmente trabajamos en ambas ciudades, pero durante este año también hemos estado en Sant Boi, El Prat, Esplugues, Masquefa, Cor­nellà, Barcelo­na… Tenemos raíces fuertes en ambas ciudades, pero la fundación es de ámbito estatal y no cerramos ninguna puerta.

 

- ¿Hay algún nuevo proyecto en mente?
- Por ahora nos centramos en afianzar los que ya tenemos. Los nuevos proyectos que van naciendo nunca son del todo nuevos ya que se ci­ñen a una línea de trabajo que queremos seguir. Aunque pue­do adelantar que habrá alguna novedad el año que viene.

 

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
www.elfar.cat • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress