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Viernes, 20 de octubre de 2017 | Leída 134 veces
OPINIÓ

El derecho a la autodeterminación de género

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[Img #16991]SONIA GUERRA.

Secretaria de Políticas de Igualdad y LGTBI del PSC del Baix Llobregat.

 

El próximo domingo 22 de octubre es el día  internacional de acción por la despatologización de la transexualidad. Que exista un día sobre como "despatologizar" a determinadas persona, sea por la causa que sea, me recuerda a algunas sociedades pasadas donde el Estado intentaba hacer, a diferencia de la teoría de Darwin, selección artificial. Si, además, esas personas han tenido que pasar por el calvario de sentir que han nacido en unos cuerpos que no les pertenecen, entonces la insensibilidad y la crueldad se convierten en extremas. Es sólo un ejemplo del calvario por el que pasan muchas personas transexuales.

 

Así es, al trámite personal siempre doloroso y todavía hoy estigmatizante, se añade, en el caso español,  una legislación trasnochada y retrógrada en la que se define la transexualidad como un trastorno que debe ser medicalizado. En España, para que una persona transexual pueda acceder a la modificación registral del sexo debe disponer de un diagnóstico de disforia de género y dos años de tratamiento hormonal.

 

Sin duda, a esta realidad no ayuda que todavía hoy la Organización Mundial de la Salud clasifique la transexualidad como un trastorno de la personalidad y del comportamiento.

 

Los y las socialistas defendemos que la patología no está en las personas transexuales sino en el binarismo de las categorías hombre-mujer. A partir de éstas intentamos encajar a todas las personas. A partir de esa división cultural se define a las personas transexuales como "trastornadas", pero en realidad ellas no lo están, sino que lo que consiguen, desde su libertad, es trastornar el sistema.

 

Y cuando escribo estas palabras no puedo evitar pensar en mi hijo y mi hija, en otros niños y niñas, que en un momento de su infancia puedan sentirse contrariados al sentir que su cuerpo no es el suyo, que ese cuerpo que ellos tienen no les es propio, que les oprime, les castiga, les violenta, hasta el punto de desear haber nacido en otro cuerpo, en otra vida... Pienso en esos niños y esas niñas, y recuerdo el sentir en el mirar de algunas personas transexuales conocidas y reconocidas, y siento que me gustaría que mis hijos creciesen en una sociedad en la que no existiesen días para la despatologización; un mundo en el que la transexualidad fuese una manifestación más de la diversidad de los seres humanos y reconociera el derecho a la autodeterminación de género. Los y las socialistas luchamos y lo seguiremos haciendo para que así sea.

 

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