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Rubén Marín
Jueves, 17 de mayo de 2012 | Leída 161 veces
DATOS SOBRE INMIGRACIÓN EN EL BAIX LLOBREGAT EN 2011

La tierra prometida ya no está aquí

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La escasez de empleo empuja a los inmigrantes a regresar a su tierra y frena la llegada de nuevos trabajadores foráneos • Por primera vez en más de una década, el número de inmigrantes en el Baix Llobregat descendió durante 2011

El boom de la construcción y la bonanza económica creó un efecto llamada de tra­bajadores, que llegaban al Baix Llobregat desde diferentes partes del mundo en bus­ca de un futuro mejor. Desde el inicio de este siglo, cuando los inmigrantes re­presentaban únicamente el 2% de la población, la llegada de nuevos trabajadores ha sido constante hasta fijar la tasa de foráneos en el 12% durante los años 2009 y 2010. Tras dos años de es­tancamiento y con una si­tuación económica diametralmente opuesta a la de prin­cipios de siglo, la curva ya ha empezado a bajar.

[Img #2183]Según los datos que acaba de hacer públicos el Ob­­ser­vatori Comarcal del Baix Llobregat, la población inmigrante en la comarca re­dujo su presencia en 1.763 per­sonas durante 2011, re­pre­sen­tando un 11,7% de la población total del territorio. Aunque no es un descenso significativo, los ex­per­tos ponen el acento en el hecho de que, probablemente, sea el inicio de una dinámica que puede durar años. “La crisis es determinante en este colectivo, ya que la pérdida del empleo y las escasas posibilidades de lo­grar otro provoca que mu­chos inmigrantes regresen a su país de origen”, explica Saida Ehliluch, se­cretaria de Compromiso So­cial de CCOO en la comarca y responsable de los Cen­tros de Información para Tra­bajadores Extran­je­ros (CITE) del sindicato en el Baix Llobregat. Unas oficinas que, en 2011, registraron casi 300 visitas me­nos que en 2010, anticipando ya esta situación.

Esta escasez de puestos de trabajo no afecta únicamente a los trabajadores extranjeros del Baix Llo­bregat, que se quedan sin for­ma de lograr su sustento, sino que frena, además, las aspiraciones de quienes de­sean abandonar su país para recalar en la comarca para trabajar, a nivel personal o como parte de un reagrupamiento familiar. Ehli­luch advierte, además, que no todos los que desaparecen del padrón vuelven a su país, sino que se marchan a otro lugar, dentro o fuera de Cata­lunya, para seguir buscándose la vida, y lamenta “las pérdidas sociales” que crea esta situación, ya que “estamos hablando muchas veces de familias plenamente arraigadas e integradas en nuestros municipios y de esfuerzos que se han realizado en cohesión so­cial, que se pierden”. En cifras absolutas, los municipios que más extranjeros han perdido son Sant Feliu (-400), Cornellà (-327), Sant Joan Despí (-285) y Es­plugues (-216).

Baja la presencia de latinoamericanos

Tras este leve descenso, el número de personas in­migrantes en el Baix Llo­bre­gat queda fijado en 93.708, siendo el colectivo marroquí el más numeroso en la comarca, con 23.111 inmigrantes, y en 21 municipios de los 30. La presencia de ciudadanos marroquís en el Baix sigue estable, no así la de inmigrantes latinoamericanos, los protagonistas de la disminución de la población extranjera. La presencia ecuatoriana es la que más ha bajado (-1.207 personas), en la línea de lo que ha ocurrido en el resto de Catalunya, seguida de la colombiana (-578 personas), peruana (-388) y argentina (-376). Esta situación está provocando que, de forma progresiva, la comunidad americana en la comarca está perdiendo peso tras incrementar de forma notable su presencia hasta 2006, en favor de los inmigrantes procedentes de África, Europa y Ásia. En el caso de este último continente, destaca el incremento de ciudadanos llegados de China (11,8% más respecto a 2010) y Pakistán (19,3%) al Baix Llobregat a lo largo del año pasado.

En cuanto a la distribución, Castelldefels es la ciudad que más nacionalidades diferentes acoge (85) y donde la tasa de inmigración es más elevada, con un 22% sobre la población total, seguida de Martorell, con un 20%, y Cornellà, con un 17%. No obstante, el perfil del inmigrante varía en función de la localidad: mientras que en Castelldefels la mayoría de extranjeros proceden de Europa, en Martorell predominan los llegados de Marruecos y en Cornellà son mayoría los inmigrantes latinoamericanos.

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