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MARÍA JOSÉ ESPINOSA
Jueves, 19 de marzo de 2015 | Leída 205 veces
ÀREA METROPOLITANA

Acuerdo metropolitano para reconvertir la B-23 en un paseo urbano

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El AMB, conjuntamente con los ayuntamientos de Sant Joan Despí, Esplugues y Sant Just, trabajará en un proyecto que busca hacer de la B-23 una prolongación de la Diagonal

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El Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) y los ayuntamientos de Barcelona, Sant Joan Despí, Esplugues y Sant Just Desvern han alcanzado esta mañana un acuerdo para re­dactar el proyecto de remodelación de la B-23 que tiene como objetivo revertir la situación actual de esta vía rápida, de gran capacidad y dedicada exclusivamente a vehículos motorizados, de manera que pueda ser entendida como una prolongación de la Diagonal hasta el Llo­bregat. “El futuro no pasa por colocar autopistas dentro de las ciudades, sino ver cómo lo hacemos para que éstas colaboren entre ellas y hacer que donde ahora hay fronteras se puedan abrir caminos", señalaba el presidente del AMB y alcalde de Bar­ce­lona, Xavier Trias.

Actualmente, la B-23 (antigua A2) responde a los criterios de diseño propios de una autopista, es decir, una plataforma que pasa elevada o deprimida respecto al entorno inmediato y pocos puntos de conexión con otras redes viarias. A todo ello hay que sumarle otros efectos negativos que ha provocado en el territorio como la interrupción en los tejidos de los municipios que atraviesa, la falta de conexión entre ellos y la generación de espacios residuales y de poca centralidad.

El alcalde de Sant Joan Des­pí, Antoni Poveda, destacaba la trascendencia de este acuerdo que “por su importancia es un proyecto de ámbito nacional” y mostraba su satisfacción “porque hoy ponemos la directa para transformar esta autopista en una gran vía urbana”, que ha bautizado como “la Diagonal Llobregat”.

Los estudios previos al proyecto, que ya se están realizando, buscan que la autopista tenga un carácter más similar a la Diagonal, prolongando, en cierto sentido, la avenida con cinco nuevos kilómetros, que discurren desde la entrada de Barce­lona hasta la Ciutat Espor­tiva Joan Gamper de Sant Joan Despí, en la frontera con Sant Feliu. Estos cinco kilómetros se sumarían a los 10,5 actuales de la Diagonal y el resultado sería una gran avenida que iría desde el Besòs hasta el Llobregat, dos ríos que en estos últimos años han sido recuperados so­cial y ambientalmente, vol­viendo a disfrutar de la diversidad natural que ha­bían perdido durante la segunda mitad del siglo XX.

Además, el Parque Na­tural de Collserola, la gran reserva natural metropolitana, quedaría conectada con este nuevo eje, a través de la ampliación del Parque Cer­vantes de Barcelona ha­cia el término municipal de Es­plugues.

La intervención que se está estudiando consistiría en la creación de vías laterales, que permitirían a los municipios que actualmente están divididos por la B-23 crear nuevas zonas residenciales y con servicios a ambos lados de la autopista, manteniendo el estatus de esta vía rápida para el tráfico de vehículos motorizados. Las vías paralelas, aunque acogerían todos los modos de transporte (tan­to público co­mo privado), favorecerían los desplazamientos a pie y en bi­cicleta. La separación entre las vías laterales y el tronco central se llevaría a cabo me­diante la configuración de es­pacios libres con vegetación.

Soterramiento de la vía


El anteproyecto también plan­tea la posibilidad de soterrar la B-23 en algunos tramos, aprovechando la di­ferencia de cota de la vía con su entorno. Esta actuación, otra de las viejas reivindicaciones del territorio, permitiría, a largo plazo, crear nuevos parques, y facilitaría a los ha­bi­tantes de los municipios acceder a ambos lados a través de un espacio pacificado.

Hay otros tramos que presentan particularidades, y que el proyecto de reforma deberá tener en cuenta. Éste es el caso, por ejemplo, del extremo de la B-23 que conecta con la Diagonal y la Ronda de Dalt, uno de los puntos más conflictivos de la zona por lo que respecta a la movilidad, y que está resuelto actualmente con un complejo nudo viario que da prioridad al tráfico motorizado. El estudio realizado hace diversas propuestas, por medio del soterramiento de algunas de las vías, para sim­plificar las conexiones entre ellas.

El alcalde de Sant Just Des­vern, Josep Pepinyà, ma­nifestaba tras el acuerdo que se trata de “una gran oportunidad para mejorar la movilidad y hacer realidad el proyecto metropolitano, de río a río, siempre manteniendo la identidad propia de los municipios”. Por su parte, su ho­móloga en Esplugues, Pilar Díaz, aseguraba que “para noso­tros es más que un proyecto, ya que nos permitirá poder vertebrar la ciudad y cohesionar los barrios de montaña con el centro”.

Las administraciones im­plicadas están trabajando pa­ra obtener el traspaso de esta autopista, que es propiedad del Ministerio de Fomento, y para que la Generalitat sea una parte activa de este proyecto. No obstante, desde el AMB recuerdan que una actuación en este ámbito requiere de años de planteamientos y de trabajos, “aunque tiene la ventaja de poder ir desarrollándose por fa­ses”, reconocía Poveda.

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