COMARCA
Los hospitales del Baix Llobregat, al borde del colapso
Profesionales y pacientes están sufriendo, ahora más que nunca, las consecuencias de más de una década de recortes en la sanidad pública
![[Img #29974]](https://elfar.cat/upload/images/03_2020/7562_sanidad.jpg)
Los principales hospitales de la comarca se están viendo desbordados por la situación excepcional que estamos viviendo estos días de alerta sanitaria, y son muchas las críticas de falta de material y de medidas de seguridad que está padeciendo el personal sanitario, que está sufriendo, ahora más que nunca, las consecuencias de más de una década de recortes en la sanidad pública.
La representante de la Junta de Personal del Hospital de Bellvitge por el sindicato CGT, Maribel Ramírez, ha asegurado a ELFAR.CAT que en la actualidad este centro de referencia para el territorio atiende a unos 160 pacientes infectados por el Covid-19 tanto en plantas como en UCI y que hay 85 trabajadores afectados por el virus, además de otros 48 profesionales que aún siguen en aislamiento pendientes de que se confirme si están contagiados.
“Hemos empezado tarde a prevenir, y lo que es más importante, la prueba para diagnosticar si hay contagio no se está haciendo a todos los que entran en el hospital, con lo cual mucho personal sanitario entra en contacto con el virus”, asegura.
Según Ramírez, el centro hospitalario solo cuenta con una máquina para hacer las pruebas y determinar si hay contagio o no. Esta máquina únicamente puede tomar 12 muestras y tarda unas cuatro horas en obtener el resultado.
En la actualidad en el Hospital de Bellvitge sólo se llevan a cabo operaciones de urgencia y a medida que se dan altas en las plantas, éstas se aíslan para dedicarlas a tratar a enfermos por coronavirus. También se están habilitando quirófanos del nuevo bloque quirúrgico para convertirlos en camas de críticos, ya que cuentan con respirador, según explica Ramírez.
“El problema es que con los recortes, muchas plantas del hospital se inhabilitaron en su momento y se convirtieron en despachos. Los recortes han dejado a la sanidad pública pequeña e insuficiente y al personal sanitario nos ha traído una sobrecarga que nos impide mejorar en nuestro trabajo. En estos momentos tan críticos, no tenemos tiempo ni de leernos los protocolos de actuación ni de hacer estudios”, asegura.
Ramírez también critica la falta de material para los profesionales sanitarios. “Las protecciones que tenemos no son las adecuadas. Nos dan una mascarilla y no a todo el mundo, y usamos batas que se utilizan en quirófano que son reforzadas pero no impermeables. Vamos a caer como moscas”, lamenta.
La representante de la Junta de Personal asegura que, de momento, el Hospital de Bellvitge no está colapsado porque al parar las cirugías programadas se va atendiendo a la población. Y afirma que si se ve puntualmente a enfermos en los pasillos es porque se está esperando a que se vacíen las plantas que se van aislando.
Pese a ello, está convencida de que se llegará al colapso, no solo en Bellvitge sino en todos los hospitales de Catalunya si no se toman medidas más agresivas. “Están diciendo que el sistema puede con todo, pero no es verdad. No ha habido previsión viendo lo que estaba pasando en Italia”, critica.
Eliana López, la delegada de la Junta de Personal de CGT y miembro de la plataforma en defensa del Hospital de Viladecans, es una de las profesionales sanitarias afectadas por el coronavirus. “Es chungo. Tengo un poco de fiebre, estoy decaída, me canso y no tengo ganas de nada, pero cada persona tiene sus síntomas”, asegura.
El Hospital de Viladecans, con cinco unidades de hospitalización, está dedicado íntegramente a los casos de afectados por el Covid-19, según López. “Si no está ya colapsado del todo, está a punto, y además, como está en obras de ampliación, todo es más difícil”, señala. Los casos que se complican a nivel respiratorio se derivan al Hospital de Bellvitge o a otros centros, porque se necesitan camas de UCI. “Aquí no hay, cuando llevamos años pidiéndolas”, asevera.
Por su parte, el miembro del Comité de Empresa de CCOO del Hospital Moisès Broggi de Sant Joan Despí Juanma Villarroya, asegura que el hospital está operativo al cien por cien, con todas las plantas abiertas, la UCI llena (18 camas) y doblando boxes de urgencias. “Estamos al borde del colapso”, confirma.
Villarroya es otro de los profesionales sanitarios que hace alusión a la falta de material: “Nos dicen que reutilicemos nuestras propias mascarillas metiéndolas en unas bolsitas, lo cual es un foco para la propagación del virus”, y asegura que desde el servicio de ropero, que está ubicado en el Hospital General de L’Hospitalet, “están confeccionando mascarillas como locos”.
Según Juan Carlos Carrera, miembro del Comité de Empresa y del Comité de Salud Laboral de este hospital por la UGT, en el centro sanitario se han suspendido las cirugías y solo se atienden las urgencias y los tratamientos oncológicos.
Para atender el aumento de casos por coronavirus, se ha habilitado el espacio de reanimación de quirófano como UCI, mientras que una unidad de ingreso ha pasado a ser otra Unidad de Cuidados Intensivos, pero para gente no infectada.
“El problemas para los casos graves es que no tenemos muchos respiradores. Nos están faltando. Estamos muy justitos. Estamos en el punto en el que hay que decidir si un paciente va a seguir luchando o dar paso a otro que tenga más posibilidades. Esto empezará a pasar esta misma semana, y la que viene estaremos al límite”, explica Carrera.
“La situación es grave porque necesita de muchísimo más personal y no tenemos material, mascarillas, gafas de protección, lo que pone en riesgo a los pacientes y a los trabajadores”. En estos momentos hay unos 80 empleados del hospital que han sido enviados a casa por presentar algún síntoma. De éstos, entre 10 y 15 han dado positivo, según Carrera.
“Las pruebas se están realizando solo a pacientes con sintomatología grave, al resto le envían a casa para que se recluyan durante 14 días. Al personal que muestre cualquier sintomatología, sí se la hacen”, afirma.
El personal del Hospital maternoinfantil Sant Joan de Déu, en Esplugues, también está desbordado y alude a la falta de personal, de mascarillas y de desinfectante de manos, según ha explicado a ELFAR.CAT un trabajador del centro que ha preferido no identificarse.
En este hospital se ha parado la actividad normal y se están atendiendo solo urgencias y resonancias de hematología y oncología. “En la sanidad pública siempre estamos trabajando en precario, así que cuando viene una cosa así, imagínate las condiciones en las que estamos haciendo nuestro trabajo”, dice.
Las pruebas para diagnosticar el contagio entre el personal se han empezado a hacer ahora. “Vamos a ir cayendo todos en diferente grado, y esto se podía haber parado hace tiempo, cuando se sabía que el virus ya estaba en nuestro centro, no en los niños, sino en los adultos que venían con los niños”, recuerda.
Para este trabajador del centro sanitario ha habido una “falta de consideración con el personal sanitario" y critica que "te exigan una responsabilidad que no te toca cuando esto se sabía que iba a pasar”.
Saturación en la atención telefónica de los ambulatorios
La lluvia de llamadas constantes está saturando también las líneas de atención telefónica de algunos ambulatorios de la comarca, y muchos usuarios están trasladando sus quejas a los ayuntamientos después de comprobar que les ha sido imposible ponerse en contacto con el CAP de su municipio.
Desde ELFAR.CAT hemos comprobado esta misma mañana cómo de una decena de centros de atención primaria de la comarca y de L’Hospitalet con los que nos hemos intentado poner en contacto, solo lo hemos conseguido con tres de ellos.
Uno ha sido el CAP Sant Ildefons, en Cornellà, donde nos han confirmado que el volumen de llamadas impide a los profesionales que se encuentran en el mostrador hacer otras tareas que les han sido asignadas de forma excepcional estos días, como la tramitación de miles de bajas laborales, o ayudar a los usuarios a habilitar el espacio digital La Meva Salut de la Generalitat para hacer consultas y otros servicios online, y que se encuentra totalmente colapsado.
“Las líneas telefónicas no absorben el nivel de llamadas. Ahora estamos registrando un boom y se nota. Atendemos a mucha gente con síntomas y es el médico el que realiza el cribaje para decidir si el paciente viene al ambulatorio o tiene que llamar al 061”, explica una de las trabajadoras del ambulatorio.
“Físicamente vemos a poca gente, porque ya en la entrada del edificio estamos haciendo el cribaje y derivando o a urgencias normales o a urgencias respiratorias”, explica esta trabajadora, que ha querido destacar la falta de material: “Hoy nos ha llegado algo más, pero hasta ahora íbamos muy mal”, asegura.
De las llamadas realizadas por esta redacción a centros de atención primaria, solo hemos podido contactar con otros dos centros: el CAP El Castell, de Castelldefels, y el CAP Gavà 1, donde afirman que cuentan con el mismo personal que antes del inicio de la crisis sanitaria y que están trabajando “a destajo”.
Con otros ambulatorios como el de Can Vidalet, en Esplugues; el de Pubilla Cases, y el de Just Oliveras, en L’Hospitalet; el de Gavarra, en Cornellà; el de Montbaig en Viladecans; el de Montclar en Sant Boi; el de Verdaguer, en Sant Joan Despí, o el 17 de septiembre, en El Prat, no hemos podido contactar tras varios intentos.
![[Img #29974]](https://elfar.cat/upload/images/03_2020/7562_sanidad.jpg)
Los principales hospitales de la comarca se están viendo desbordados por la situación excepcional que estamos viviendo estos días de alerta sanitaria, y son muchas las críticas de falta de material y de medidas de seguridad que está padeciendo el personal sanitario, que está sufriendo, ahora más que nunca, las consecuencias de más de una década de recortes en la sanidad pública.
La representante de la Junta de Personal del Hospital de Bellvitge por el sindicato CGT, Maribel Ramírez, ha asegurado a ELFAR.CAT que en la actualidad este centro de referencia para el territorio atiende a unos 160 pacientes infectados por el Covid-19 tanto en plantas como en UCI y que hay 85 trabajadores afectados por el virus, además de otros 48 profesionales que aún siguen en aislamiento pendientes de que se confirme si están contagiados.
“Hemos empezado tarde a prevenir, y lo que es más importante, la prueba para diagnosticar si hay contagio no se está haciendo a todos los que entran en el hospital, con lo cual mucho personal sanitario entra en contacto con el virus”, asegura.
Según Ramírez, el centro hospitalario solo cuenta con una máquina para hacer las pruebas y determinar si hay contagio o no. Esta máquina únicamente puede tomar 12 muestras y tarda unas cuatro horas en obtener el resultado.
En la actualidad en el Hospital de Bellvitge sólo se llevan a cabo operaciones de urgencia y a medida que se dan altas en las plantas, éstas se aíslan para dedicarlas a tratar a enfermos por coronavirus. También se están habilitando quirófanos del nuevo bloque quirúrgico para convertirlos en camas de críticos, ya que cuentan con respirador, según explica Ramírez.
“El problema es que con los recortes, muchas plantas del hospital se inhabilitaron en su momento y se convirtieron en despachos. Los recortes han dejado a la sanidad pública pequeña e insuficiente y al personal sanitario nos ha traído una sobrecarga que nos impide mejorar en nuestro trabajo. En estos momentos tan críticos, no tenemos tiempo ni de leernos los protocolos de actuación ni de hacer estudios”, asegura.
Ramírez también critica la falta de material para los profesionales sanitarios. “Las protecciones que tenemos no son las adecuadas. Nos dan una mascarilla y no a todo el mundo, y usamos batas que se utilizan en quirófano que son reforzadas pero no impermeables. Vamos a caer como moscas”, lamenta.
La representante de la Junta de Personal asegura que, de momento, el Hospital de Bellvitge no está colapsado porque al parar las cirugías programadas se va atendiendo a la población. Y afirma que si se ve puntualmente a enfermos en los pasillos es porque se está esperando a que se vacíen las plantas que se van aislando.
Pese a ello, está convencida de que se llegará al colapso, no solo en Bellvitge sino en todos los hospitales de Catalunya si no se toman medidas más agresivas. “Están diciendo que el sistema puede con todo, pero no es verdad. No ha habido previsión viendo lo que estaba pasando en Italia”, critica.
Eliana López, la delegada de la Junta de Personal de CGT y miembro de la plataforma en defensa del Hospital de Viladecans, es una de las profesionales sanitarias afectadas por el coronavirus. “Es chungo. Tengo un poco de fiebre, estoy decaída, me canso y no tengo ganas de nada, pero cada persona tiene sus síntomas”, asegura.
El Hospital de Viladecans, con cinco unidades de hospitalización, está dedicado íntegramente a los casos de afectados por el Covid-19, según López. “Si no está ya colapsado del todo, está a punto, y además, como está en obras de ampliación, todo es más difícil”, señala. Los casos que se complican a nivel respiratorio se derivan al Hospital de Bellvitge o a otros centros, porque se necesitan camas de UCI. “Aquí no hay, cuando llevamos años pidiéndolas”, asevera.
Por su parte, el miembro del Comité de Empresa de CCOO del Hospital Moisès Broggi de Sant Joan Despí Juanma Villarroya, asegura que el hospital está operativo al cien por cien, con todas las plantas abiertas, la UCI llena (18 camas) y doblando boxes de urgencias. “Estamos al borde del colapso”, confirma.
Villarroya es otro de los profesionales sanitarios que hace alusión a la falta de material: “Nos dicen que reutilicemos nuestras propias mascarillas metiéndolas en unas bolsitas, lo cual es un foco para la propagación del virus”, y asegura que desde el servicio de ropero, que está ubicado en el Hospital General de L’Hospitalet, “están confeccionando mascarillas como locos”.
Según Juan Carlos Carrera, miembro del Comité de Empresa y del Comité de Salud Laboral de este hospital por la UGT, en el centro sanitario se han suspendido las cirugías y solo se atienden las urgencias y los tratamientos oncológicos.
Para atender el aumento de casos por coronavirus, se ha habilitado el espacio de reanimación de quirófano como UCI, mientras que una unidad de ingreso ha pasado a ser otra Unidad de Cuidados Intensivos, pero para gente no infectada.
“El problemas para los casos graves es que no tenemos muchos respiradores. Nos están faltando. Estamos muy justitos. Estamos en el punto en el que hay que decidir si un paciente va a seguir luchando o dar paso a otro que tenga más posibilidades. Esto empezará a pasar esta misma semana, y la que viene estaremos al límite”, explica Carrera.
“La situación es grave porque necesita de muchísimo más personal y no tenemos material, mascarillas, gafas de protección, lo que pone en riesgo a los pacientes y a los trabajadores”. En estos momentos hay unos 80 empleados del hospital que han sido enviados a casa por presentar algún síntoma. De éstos, entre 10 y 15 han dado positivo, según Carrera.
“Las pruebas se están realizando solo a pacientes con sintomatología grave, al resto le envían a casa para que se recluyan durante 14 días. Al personal que muestre cualquier sintomatología, sí se la hacen”, afirma.
El personal del Hospital maternoinfantil Sant Joan de Déu, en Esplugues, también está desbordado y alude a la falta de personal, de mascarillas y de desinfectante de manos, según ha explicado a ELFAR.CAT un trabajador del centro que ha preferido no identificarse.
En este hospital se ha parado la actividad normal y se están atendiendo solo urgencias y resonancias de hematología y oncología. “En la sanidad pública siempre estamos trabajando en precario, así que cuando viene una cosa así, imagínate las condiciones en las que estamos haciendo nuestro trabajo”, dice.
Las pruebas para diagnosticar el contagio entre el personal se han empezado a hacer ahora. “Vamos a ir cayendo todos en diferente grado, y esto se podía haber parado hace tiempo, cuando se sabía que el virus ya estaba en nuestro centro, no en los niños, sino en los adultos que venían con los niños”, recuerda.
Para este trabajador del centro sanitario ha habido una “falta de consideración con el personal sanitario" y critica que "te exigan una responsabilidad que no te toca cuando esto se sabía que iba a pasar”.
Saturación en la atención telefónica de los ambulatorios
La lluvia de llamadas constantes está saturando también las líneas de atención telefónica de algunos ambulatorios de la comarca, y muchos usuarios están trasladando sus quejas a los ayuntamientos después de comprobar que les ha sido imposible ponerse en contacto con el CAP de su municipio.
Desde ELFAR.CAT hemos comprobado esta misma mañana cómo de una decena de centros de atención primaria de la comarca y de L’Hospitalet con los que nos hemos intentado poner en contacto, solo lo hemos conseguido con tres de ellos.
Uno ha sido el CAP Sant Ildefons, en Cornellà, donde nos han confirmado que el volumen de llamadas impide a los profesionales que se encuentran en el mostrador hacer otras tareas que les han sido asignadas de forma excepcional estos días, como la tramitación de miles de bajas laborales, o ayudar a los usuarios a habilitar el espacio digital La Meva Salut de la Generalitat para hacer consultas y otros servicios online, y que se encuentra totalmente colapsado.
“Las líneas telefónicas no absorben el nivel de llamadas. Ahora estamos registrando un boom y se nota. Atendemos a mucha gente con síntomas y es el médico el que realiza el cribaje para decidir si el paciente viene al ambulatorio o tiene que llamar al 061”, explica una de las trabajadoras del ambulatorio.
“Físicamente vemos a poca gente, porque ya en la entrada del edificio estamos haciendo el cribaje y derivando o a urgencias normales o a urgencias respiratorias”, explica esta trabajadora, que ha querido destacar la falta de material: “Hoy nos ha llegado algo más, pero hasta ahora íbamos muy mal”, asegura.
De las llamadas realizadas por esta redacción a centros de atención primaria, solo hemos podido contactar con otros dos centros: el CAP El Castell, de Castelldefels, y el CAP Gavà 1, donde afirman que cuentan con el mismo personal que antes del inicio de la crisis sanitaria y que están trabajando “a destajo”.
Con otros ambulatorios como el de Can Vidalet, en Esplugues; el de Pubilla Cases, y el de Just Oliveras, en L’Hospitalet; el de Gavarra, en Cornellà; el de Montbaig en Viladecans; el de Montclar en Sant Boi; el de Verdaguer, en Sant Joan Despí, o el 17 de septiembre, en El Prat, no hemos podido contactar tras varios intentos.























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